
Terra Verde
2 Minutos
Una guía práctica para tomar mejores decisiones
Fecha de publicación:
20 feb. 2025
Cómo leer correctamente etiquetas de alimentos: Guía práctica para tomar mejores decisiones
En un mundo donde la alimentación saludable es cada vez más relevante, saber interpretar correctamente las etiquetas de los productos que consumimos es fundamental. Muchas veces, los envases pueden ser engañosos, resaltando beneficios mientras ocultan ingredientes poco saludables. Para ayudarte a elegir mejor, aquí te explicamos cómo leer una etiqueta de alimentos de manera efectiva.
1. Lista de ingredientes: menos es más
La lista de ingredientes es uno de los elementos más importantes de una etiqueta. Recuerda estas claves:
Orden de los ingredientes: Se listan de mayor a menor cantidad. Si los primeros ingredientes son azúcar, jarabe de maíz o aceites refinados, mejor buscar otra opción.
Evitar ingredientes artificiales: Colorantes, conservantes y saborizantes artificiales pueden ser innecesarios y, en algunos casos, poco saludables.
Ojo con los nombres disfrazados: El azúcar puede aparecer como fructosa, maltodextrina, jarabe de glucosa, entre otros.
2. Tabla nutricional: qué mirar y cómo interpretarlo
La tabla nutricional nos proporciona información clave sobre el valor de un producto.
Tamaño de la porción: Asegúrate de comparar cantidades equivalentes. A veces, un producto parece bajo en calorías, pero la porción indicada es irrealmente pequeña.
Calorías: No solo importan las calorías, sino de dónde provienen. Prefiere productos con calorías provenientes de grasas saludables y carbohidratos complejos.
Grasas: Evita grasas trans y reduce las saturadas. Las grasas saludables, como las provenientes de frutos secos y aceite de oliva, son recomendables.
Azúcares: La OMS recomienda un consumo reducido de azúcares agregados. Si un producto tiene más de 10g por porción, es mejor reconsiderarlo.
Fibra: Fundamental para la salud digestiva. Busca productos con al menos 3g de fibra por porción.
3. Sello de advertencia y claims publicitarios
Muchos productos incluyen frases llamativas como "light", "sin azúcar añadida" o "natural". No siempre significan que son saludables:
"Light": Puede significar menor cantidad de calorías, pero no necesariamente mejor composición nutricional.
"Sin azúcar añadida": A veces reemplazan el azúcar por edulcorantes artificiales.
"Natural" o "artesanal": No siempre es sinónimo de calidad. Revisa la lista de ingredientes para verificarlo.
4. Sellos de advertencia
En algunos países, los productos llevan etiquetas de advertencia como "Alto en sodio", "Alto en azúcares" o "Alto en grasas saturadas". Estos sellos facilitan la identificación rápida de productos menos saludables.
5. Aditivos y conservantes: lo que debés saber
Algunos aditivos pueden ser inofensivos, pero otros tienen potenciales riesgos para la salud:
Glutamato monosódico (MSG): Potenciador de sabor que puede causar reacciones adversas en algunas personas.
Nitritos y nitratos: Presentes en embutidos y carnes procesadas, pueden estar relacionados con riesgos de salud a largo plazo.
Colorantes artificiales: Pueden tener efectos adversos en niños sensibles.
Conclusión: tomá mejores decisiones informadas
Leer etiquetas de alimentos no solo te ayuda a elegir opciones más saludables, sino que también te protege de estrategias de marketing engañosas. La clave es observar la lista de ingredientes, interpretar bien la tabla nutricional y estar atento a los sellos de advertencia. Cuanto más consciente seas de lo que consumís, mejores decisiones podrás tomar para tu salud y bienestar.